"Christopher Johnsson se ha tomado un descanso compositivo con "Les Fleurs Du Mal", dirigiendo su mirada a las canciones populares francesas de hace unas décadas. THERION ha concebido una colección de reinterpretaciones que no se puede calificar de otra forma que de clamoroso éxito".
Christofer Johnsson lleva un tiempo perdido en sus fantasías alucinógenas de cabaret y teatro bizarro, echando por tierra el rédito de THERION con un disco tan poco inspirado como "Sithra Ara". Sin embargo, como si el propio grupo le hubiera pedido respirar, se ha tomado un ligero descanso compositivo con "Les Fleurs Du Mal", dirigiendo su mirada a las canciones populares francesas de hace unas décadas, tan conocidas que seguramente hayáis escuchado alguna de ellas más de una vez. Sin perder ese glamour decimonónico con el que parece querer revestir a THERION en esta última etapa, Johnsson ha concebidouna colección de reinterpretaciones que no se puede calificar de otra forma que de clamoroso éxito, porque ha captado la esencia de estas piezas -bastante oscura, por lo general- aportando los elementos característicos de la banda.
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Brilla entre estas versiones la archichonocida canción que en 1965 interpretó la cantante y modelo francesa France Gall, "Poupée De Cire, Poupée De Son", con sus correspondientes arreglos de Heavy Metal y voz operística. También se incluye otra versión del mismo tema como extra al final del álbum, añadiendo la voz masculina de Thomas Vikström y más cercana en tempo a la original, siendo más ligera también que el corte con el que arranca el álbum. Destaca también el mayor dramatismo que THERION ha añadido a la ya de por sí oscura "Une Fleur Dans Le Coeur" de Victoire Scott, de la que se ha fulminado el horrible piano que sonaba en la original. El mayor sentido de la espectacularidad de THERION se ve especialmente en "Initials B.B.", cambiando la voz masculina original por una sugerente interpretación femenina que supone una vuelta de tuerca en pos de la sensualidad y el sinfonismo.
Más intimistas son "Mon Amour, Mon Ami", "La Maritza", "Soeur Angelique", "Lilith" o "Dis-Moi Poupée", poco pegadizas y con una carga importante de melancolía, que hacen que se eche en falta algo más de frenesí como sí tiene la famosa "Polichinelle" y sobre todo una espectacular y desatada "Je N'ai Besoin Que De Tendresse" en clave de Power Metal, con Thomas Vikström cantando en los tonos más altos de su carrera. La increíble solemnidad de "J'ai Le Mal De Toi", interpretada en su día por Betty Mars, es otro de los momentos fascinantes del álbum.
Barroquismo, sinfonismo y todos los lugares comunes de THERION se dan cita en este curioso "Les Fleurs Du Mal", que esperemos dé alas a Christofer Johnsson para que vuelva a componer como en sus mejores tiempos.
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